25 enero 2010

Buenas noches

Hace días que te esperaba.

No es una coincidencia que vengas a visitarme cuando retomo mi blog, podría decirse que es más tuyo que mío, por tu culpa escribo ahora, por tu culpa he escrito siempre.

Adelante, pasa.

¿Quieres quedarte esta noche?

Probablemente eres lo que me falta para salir del hastío de la estabilidad cómoda y paralizante en la que me encuentro. Tal vez lo que necesito es pelear contigo, para que recuerde lo que se siente el tener que pelear.

Acomódate por favor, estás en tu casa. Sé que te había echado antes, pero ahora eres bienvenida. Por ahora.

Aunque... nunca me dejaste, de reojo te veía agazapada en las esquinas, en el cuarto abandonado de la casa, en la ausencia de un rompecabezas nuevo y en el exceso autoinfringido de trabajo. Según yo te expulsé, pero solo te disfracé de ocupación.

Bueno, ahora estoy consciente de tu presencia. Ahora estoy listo para aceptarte, conocerte, apreciarte y usarte, para después por fin destruirte.

Esta vez no te tengo miedo. Esta vez no tienes nada que usar en mi contra. Esta vez te vas a morir perra.

Esta vez para siempre.

La soledad es el maestro que con el tiempo te enseña,
lo que fuiste, eres y serás.
Siempre y cuando no te destruya antes.

No hay comentarios.: