24 marzo 2006

Hoy

Hoy, si quieres verme, voy a esperar tu llamada hasta la hora que sea. Voy a ir a buscarte a donde estés, y si me dejas, voy a llevarte a mi casa.

Después del primer “hola amor” no voy a pronunciar ni una palabra, ni cuando te lleve a mi cuarto y le ponga el seguro a la puerta. Callado. Seguramente tú también tendrás ganas de estar callada. El silencio es un buen preludio para el amor.

Una ves dentro de mi cuarto te sorprenderás de ver la cama a la mitad de el, con las sabanas perfectamente bien colocadas. Le voy a subir el volumen a winamp y vas a escuchar alguna canción de Air Supply, no se cual, en total van a ser dieciocho.

Voy a apagar la luz, y tú, parada junto a la cama no vas a saber lo que estoy haciendo, hasta que la tenue luz de la primera vela ilumine un poco la habitación. Es cuando vas a descubrir los pétalos sobre las sabanas. Pétalos de unas rosas que no pudiste oler ayer, por lo que los vas a sentir hoy.

Me voy a parar a tus espaldas y voy a acariciar tu pelo. Solo unos minutos. Luego, después de darte un beso en el cuello sabrás que estoy a punto de quitarte la ropa, procurando tocar lo menos posible tu cuerpo. Tu cuerpo va a ser tocado después; cuando esté desnudo.

Te voy a guiar a la cama, y te voy a acostar boca abajo, y cuando escuches “Making love” ya voy a estar sentado a tu lado, acariciándote la espalda y luego los hombros, con un poquito de fuerza, así como te gusta. Voy a hacer a un lado tu pelo y voy a besarte ligeramente detrás de la oreja izquierda. Primero solo rozándola con mis labios, luego jugueteando tu lóbulo con mis dientes… voy a morderte el cuello despacio pero con mucha frecuencia.

Cuando acabe la siguiente canción voy a bajar por tu espalda, besando cada uno de tus poros; sintiendo tu agitación en cada uno de mis besos. Voy a hacer vibrar cada centímetro de tu piel.

Al llegar a tus pies voy a morderlos un poquito y voy a apretarlos desde las plantas. Despacio pero con firmeza. Seguro estarás cansada, así que no voy a quitarme de allá hasta que estés bien relajada.

Cuando estés lista, voy a voltearte hacia arriba, emprendiendo el camino de regreso a tu boca. En cada lugar que pase voy a dejar algo de mí, y no me voy a ir hasta obtener algo de ti.

Al llegar a tu cuello voy a subir unos centímetros hasta tu oreja derecha y la voy a morder de la misma manera en la que mordí la otra; y ahí es cuando vas a volver a escuchar mi voz. Voy a decirte “te amo”.

Entonces voy a enseñarte el significado de esas palabras.

Voy a hacer contigo esas palabras.

No pienso decirte ahorita como voy a hacerlo… prefiero esperar tu llamada.

4 comentarios:

Enid dijo...

HOla, me encantan ese tipo de relatos te lo juro, senti mucha ternura y pasión. Espero q lo continues!

PaTTy dijo...

pos es que son los relatos que llegan y golpean jejeje
saludos!!

flacoman dijo...

Muchas gracias por sus palabras:) lastima que ayer mi telefono estuvo muerto :(
Saludos!

gabytaris dijo...

ah que lindo escribes flacoman, me has hecho suspirar y has provocado un nudo en mi garganta y me he tenido que aguantar que una lagrima recorriese mi mejilla