24 enero 2006

Eter

Quisiera poder decirte que estaba ahí, pero ni siquiera de eso estoy seguro.

Quisiera decirte, que era real la espalda desnuda que estaba rozando el dedo meñique de mi mano izquierda, que estaba conmigo esa piel de bronce y que no eran etéreos los ojos sabor miel que se entrelazaban con los míos, a media luz, con mis labios apenas tocando los suyos. En este momento me parece una fantasía.

El olor, ese que exhalo en cada suspiro, es tan sutil que no es posible que lo sienta nadie más. Ni siquiera yo estoy convencido de sentirlo. Por que ese ser inmaterial que en este instante me parece inexistente, dejó huellas etéreas en todo mi cuerpo, huellas que nadie puede ver. Ni yo.

Dejó en mi piel, la frialdad imperceptible de la humedad de su boca, en mi paladar el tenue sabor de unos labios traviesos, y en mi cuello una marca invisible de unos dientes inquietos. En mis manos la sensación de haber tocado, en mis labios de haber besado, y en el alma, mas que el recuerdo, el deseo de haber amado.

Por eso, mi lector imaginario, quisiera poder contarte algo, decirte que fue real o al menos que fue un hermoso sueño, pero no puedo hacerlo. Lo único que puedo decirte, es que si esa mujer estuvo conmigo anoche, entonces puedes llamarme el hombre más feliz del planeta.

4 comentarios:

Licenciada dijo...

maaaa!!! si dejó huella la Tiffany!

MasterBlaster dijo...

cambiare tu link a "el amor de tiffany"

flacoman dijo...

jajaja puras mamadas me dicen :P

Guffo Caballero dijo...

Carnal, no diga esas cosas en mi blog, luego me sonrojo, jejeje. Usted no se queda atrás con sus escritos, no se haga, si bien que sabe que escribe rebien... y luego enamoraoooo. Saludos.