17 agosto 2005

El niño de los hilos.

Acabo de recibir esto que me mandó mi hermano por correo, y no me pude aguantar las ganas de postearlo, espero que les guste.

El día y la fecha exactas no las recuerdo bien, pero lo que si no olvido es el acto sin precedentes que presencie en mi casa, hace ya mas de veinte años, cuando mi hermanito rompió el record mundial de construir la telaraña mas grande a diez centímetros del piso, tejiendo minuciosamente las patas de las sillas, mesas, muebles, uno que otro agujero en la pared y varios pedazos de madera y bloques que utilizábamos para caminar cuando el agua de la lluvia entraba a la casa. Nadie se esperaba semejante enredadera de hilos, si no se percataban de la trampa que les esperaba a sus pies, seguramente se romperían un hueso, y si lograban zafarse de las redes, le romperían mas de uno a mi hermanito, en desquite. Pero la majestuosidad de la obra era impactante, valía la pena cualquier regaño, cualquier insulto, e incluso cualquier golpe ¿Que había motivado a mi hermano a construir semejante obra?, con tal dedicación, envidia de cualquier arquitecto famoso, digna de un programa en mega-construcciones del Discovery Channel, solo el sabe, nunca le he preguntado.

Recuerdo muy bien que yo esperaba ansioso en un rincón, como si el solo movimiento de algún hilo desencadenara una serie de explosiones, como si la casa se hubiera convertido en un campo minado. A lo lejos, el enemigo se acercaba sin tomar precauciones, mi hermanito sigiloso se escondía detrás de una silla, las risas eran sordas, el ruido del radio de papá las camuflajeaba perfectamente, el momento histórico estaba por suceder, la frase célebre de papá estaba a punto de salir de su boca, la paciencia y perseverancia de mi hermanito estaban por convertirse el gloriosas, después de varios intentos fallidos de mega-telaraña, esta era la mejor de todas, la mas grande y fuerte, la mas invisible, y la primer presa sería ni mas ni menos que papá, ¡El mas grande depredador de todos los tiempos! Atrapado en las redes de un niño, para después ser devorado por completo por nuestras risas y carcajadas...

-¡Esto es una selva impenetrable!- Gritó papá, entre furioso y desconcertado, después de haber casi caído al piso, al verse enredado de pies y manos, el estallido de carcajadas no se pudieron contener, y nos revolcamos sin descanso, ya sin temor a las minas y los regaños, papá no tuvo mas remedio que darse la vuelta y lanzar dos que tres insultos al aire, el ingenio de mi hermanito le había ganado a su ira, el perdón estaba mezclado con el asombro y la admiración de mi padre; nuestras risas no han cayado desde entonces cada vez que recordamos aquel día, inolvidable.

Como hoy, que mi pequeño bebé de 14 meses tomo su primer carrete de hilo, y quiso tenderme una trampa, en la que yo caeré con gusto cuando llegue el momento adecuado, y talvez gritaré también: ¡Esto es una selva impenetrable!... Practica hijo mío, practica; has tus pequeñas redecillas, algún día serás un mega-constructor como tu tío, que grabó para siempre una sonrisa en mi mente con esa maravillosa travesura, talvez heredarás el trono vacante que dejó aquella vez, el bien llamado "Niño de los hilos".



Con mucho cariño para ti Zetas...

Isaac R. Crespo Ureña

Gracias hermano, ha sido el mejor regalo que he recibido en mucho tiempo.

2 comentarios:

Victoria Moon dijo...

Buuaaa!!!! Que bonito!!!
Por su culpa ya me dieron ganas de tener hijos!

La Negra dijo...

Hermosa muestra de cariño fraternal primitos, casi me han echo llorar... los kiero mucho, besos.