19 mayo 2005

La enseñanza de mi padre

En la escuela había una compañera de nombre Ena, a más de uno de los lectores de este congal les habrá dado risa leer ese nombre.

Ena tenía una actitud bastante castrante, era súper preguntona. Y era castrante porque si de algo estoy orgulloso es de mi facilidad para aprender cosas, desde muy chavo nunca ha sido necesario que nadie me explique algo dos veces, de hecho ese es uno de los pocos legados de mi padre: la segunda vez que me explicaba algo invariablemente venía acompañado de un tremendo coscorrón.

Y era tan preguntona que varios eran los maestros que ya la odiaban por hacerlos repetir la clase tres o cuatro veces, tanto que algunos le decían que ya no les pregunte en clase, que mejor le daban asesorías en su cubículo. ¿Por qué no podía ser un estudiante normal? de esos que se quedan callados y truenan en silencio, pero no, tenía que ser de esa clase de alumnos preguntones que de todos modos truenan.

Y tanto me castraba tener que escuchar una y otra vez algo que había entendido perfectamente desde la primera vez que medio a modo de venganza cada vez que la veía le decía: "Eeeeeeennnaaa!!!" jaja, al principio todos mis compañeros no sabían que estaba haciendo, pero luego ya había alguno que cuando la veía me decía: oye flaco, hay esta Ena, a lo que invariablemente seguía un sonoro "EEEEEENNNAAAAAA!!!" coreado por las risas de mis compañeros.

El tiempo pasó, Ena solo dejó de preguntar hasta que se salió de la escuela y yo no deje de decirle "EEEEENNNAAAAA!!!" hasta ese entonces... desde eso no la he vuelto a ver...

Por eso hoy Ena, donde quiera que estés, tengo que decirte algo que no pude decir por última vez... de verdad desde el fondo de mi corazón y con todo el cariño que nunca pude mostrarte... EEEEEENNAAAAAAA!!!!!

Chale.

1 comentario:

Victoria Moon dijo...

En la escuela tambien habia una asi que se llamaba Arlette y tenia una voz super chillona, asi que ademas de castrante por preguntona, su voz era espantosa! Todo mundo se burlaba de la pobre.