04 febrero 2005

Dia de compras

El día de mañana, voy a levantarme muy temprano para aprovechar mejor el día. Voy a desayunar muy bien para tener mucha energía y pienso asearme perfectamente para estar bien presentable, por si me topo contigo en la calle.

Saliendo, lo primero que voy a hacer, es ir a la tienda de la esquina a comprar dos kilos y medio de sonrisas, para regalárselas a todas las personas que se crucen en mi camino; dos kilos de afecto para dárselo a mi familia; y un kilo de amor de la mejor calidad para seguirlo guardando. Todavía no tengo a quien dárselo.

También voy a comprar un paquete grande de alegría; creo que me está haciendo falta últimamente, ah! y unos cuantos chistes para contárselos a alguien que este triste, siempre me topo con gente triste, y nunca hago nada por ayudarles.

En donde vivo hay un árbol de manzanas, hace tiempo que no como de ellas, porque ya no quiero seguir recogiendo las que caen al suelo, siempre hacen que me enferme del estomago, y muchas veces también del corazón. La manzana más perfecta del árbol esta hasta arriba, en la meritita copa, he tratado de subirme a bajarla, pero siempre me caigo, la última vez la tuve en mis manos y por tratar de arrancarla resbalé, y por el golpe todavía tengo problemas cardiacos. Por eso voy a comprar en la ferretería una escalera muy alta, para poder alcanzarla, y unas tijeras muy filosas para cortarla sin lastimarla, a lo mejor hasta compro unos guantes para poder asirla sin temor a magullarla, para que se dé cuenta que sí merezco alimentarme de ella.

Finalmente, en la noche, cuando salga de la escuela, voy a comprar una bolsa de rezos, la más grande que vendan, antes de dormir voy a aventarlos todos al cielo, lo más alto que pueda, para que el viento los lleve a toda la gente pobre del mundo, porque casi siempre me olvido de ellos; a todos los niños y a los ancianos, unos por lo que les espera y los otros por lo que han hecho por mí, a los diferentes por ser mis iguales, a los desconocidos por ser mis amigos, y al Papa porque solamente ha hecho el bien toda su vida.

A mi familia les voy a comprar un poco de paz, que bien que les hace falta, también voy a comprarme cinco litros de serenidad para poder escuchar a todos, y doce onzas de inteligencia para poder darles mis puntos de vista sin dañar los suyos, a mis padres voy a comprarles muchos metros de cuidado y una docena de respeto, a mi hermanito un suculento trozo de comprensión y a mi hermano mayor unos zapatitos de bebe, porque tiene un hijo precioso.

Nunca me acuerdo de mis amigos, ya están empolvados y a lo mejor hasta rotos, así que voy a comprar un paño para limpiarlos, una botella de pegamento para arreglarlos y un galón de pintura para dejarlos a todos como nuevos, a lo mejor consigo unos cuantos amigos más, pero no muchos, para poder mantenerlos a todos en perfecto estado.

Y por último, antes de dormir voy a revisar mi cartera, para ver si me queda para comprar lo mismo pasado mañana, solo para darme cuenta de que tiene más de lo que tenía cuando desperté.

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